El ovillo y las voces (La Retaguardia ediciones, 2025) presenta varios textos que dan cuerpo a una reflexión vívida acerca de los derechos humanos. Una interpretación coral que nació de un taller de narrativa y derechos humanos realizado en 2025 en el medio de comunicación La Retaguardia.
La actualidad lacerante se impone en las primeras páginas. A las y los talleristas los impactó profundamente el triple femicidio de Lara, Morena y Brenda en Florencio Varela, Provincia de Buenos Aires, Argentina en septiembre de 2025. Pero los relatos de Pilar Virué y Gonzalo Moyano meditan con sensibilidad y sin obviedades sobre las repercusiones individuales y colectivas de los asesinatos, así como sobre el modo en que las redes criminales idean —con bastante éxito y siempre con algún amparo estatal— metas de acumulación y logros exprés que calan hondo en parte de la juventud.
La dictadura militar en Argentina entre 1976 y 1983 ocupa un lugar central en el libro a partir de entrevistas que realizaron en el taller a dos protagonistas. Ana Testa estuvo secuestrada en la ex ESMA entre noviembre de 1979 y marzo de 1980, y Carola Noriega, cuyo hermano Mario Luis “Pato” Noriega fue asesinado en la ciudad de La Plata en 1975, coordina el área pedagógica de la Dirección de Derechos Humanos de Morón, que funciona en la ex Mansión Seré, un centro clandestino de tortura y detención convertido hoy en espacio para la memoria. Entre lo que relata Testa destaca el hito que se abrió en el nuevo siglo con el encuentro de muchas de las secuestradas que casi no se conocían, y que pudieron hablar por primera vez del ultraje que los dictadores les habían reservado solo a ellas. El texto “Mujeres” de la tallerista María Eugenia Otero revela directamente el horror perpetrado contra las secuestradas, pero también el coraje impredecible de algunas que logró impedir el robo de bebés, poniendo en riesgo la propia vida. Si alguien alguna vez se pregunta qué es la solidaridad o en qué consiste la fuerza femenina, que recorra estas páginas para encontrar la respuesta más elocuente.
De esos testimonios se desprende ya no solamente la importancia de mantener una memoria viva, sino también de recuperar esa conciencia solidaria que era potencia humana entonces y puede serlo hoy también.
Finalmente, la entrevista a Miguel Ángel Asturias(h), hijo del célebre escritor guatemalteco, abre el pensamiento sobre la región, los orígenes en la expoliación europea y más contemporáneamente, la incidencia norteamericana (el poder opresivo más nuevo) en las dictaduras locales y los genocidios que estas encabezaron. No es casual que el nombre de Asturias, el hombre que ligó su escritura a su tierra y a la dignidad de los pueblos originarios sometidos, aparezca junto a los relatos que recuperan la voz de las sobrevivientes de la masacre de Ixil. El genocidio que los militares al poder en Guatemala perpetraron contra la población maya entre 1981 y 1983 dejó cerca de 200 mil desaparecidos. De nuevo, la peor violencia tuvo como blanco a las mujeres y niñas de las comunidades originarias.
La reflexión sobre el derecho a la vida es el hilo que se va desenrollando de a poco en los relatos, los testimonios, los poemas. Un mejor ordenamiento de estos habría beneficiado al texto en su conjunto y contribuido a una mayor concentración lectora. Pero nada de eso impide que el libro llegue a destino y muestre que el pensamiento sobre cómo se viven los derechos humanos es una necesidad y un deber sin fecha de vencimiento.
1 comentario en “Una reflexión poderosa”
Excelente reseña. Una lectura potenciada por la reflexión sensible y profunda sobre un libro que, a la vez que mantiene viva la memoria, invita a imaginar alternativas en las que vivir con dignidad y derechos humanos sea algo posible.
Felicitaciones